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¿Qué preocupa a los periodistas de hoy?

Escribe Daniel Lillo Cuadra, Expresidente Regional Valparaíso y Consejero Nacional Colegio de Periodistas de Chile.

Los periodistas del Chile de hoy enfrentamos  muchas dificultades y preocupaciones.

En primer lugar, nos preocupa el atraso en una nueva legislación que permita a los colegios profesionales recuperar el control ético de las profesiones, que fue una de las muchas atribuciones conculcadas en 1981 por la Dictadura Militar,  y no cejaremos en nuestro esfuerzo hasta recuperarlo.

Los periodistas de hoy, a través de su colegio profesional y de las escasas tribunas de que disponemos, estamos luchando por una mayor y mejor distribución del avisaje estatal, apuntando a las regiones con criterios de descentralización territorial, y cuyo proyecto ha sido presentado al Gobierno por el Colegio de Periodistas, en conjunto con el senador Alejandro Guillier, quien fuera Presidente Nacional de la orden.

Nos preocupa la criminalización de las radios comunitarias, instancias que en su nivel son un aporte al pluralismo informativo y que incluso han llegado a sufrir allanamientos, situación que no puede volver a repetirse.

Nos preocupa el afán de algunos parlamentarios, quienes, en el marco de una ley corta antidelincuencia, propusieron una indicación que obliga a todas las personas a entregar material gráfico y audiovisual para las investigaciones policiales de infracciones o delitos, lo que puede perjudicar el derecho a la libertad de expresión y la garantía de acceso a la información de la ciudadanía, contrariando incluso la propia Ley de Prensa.

Nos molesta y nos duele la pauperización de la profesión, ocasionada por el exceso de escuelas de periodismo, sin consideración del estrecho mercado profesional; también nos causa preocupación que las funciones públicas que por derecho propio corresponden al periodismo, sean servidas por personas ajenas a la profesión.

Asimismo, nos inquietan los despidos de destacados y destacadas profesionales de la prensa, por razones esencialmente políticas.

Hemos insistido y seguiremos insistiendo en la necesidad de modificar el artículo 22 del Código del Trabajo, a fin de evitar los excesos en la jornada laboral de los periodistas. Si bien en nuestra profesión existe el lema que reza “la noticia no tiene hora”, no es menos cierto que los abusos tampoco parecieran tener límites.

Nos preocupa y nos afecta el cierre de medios regionales en nuestra zona, que tradicionalmente fuera la cuna de la radiodifusión regional. Nos causa profundo dolor y desazón ser testigos del cierre de emisoras y periódicos; ya ocurrió con las señales locales de radios “Cooperativa” y “Agricultura”, que actualmente se han convertido solo en estaciones repetidoras de Santiago.

Hoy hemos constatado, no sin tristeza y pesadumbre, el cierre del Departamento de Prensa de Radio “Digital”, de la empresa periodística “El Mercurio”; antes ya asistimos a la desaparición de “El Observador”, de Viña del Mar.

Por su parte, Televisión Nacional minimizó su informativo regional, el “Canal de Chile”, que ya no es el canal de la Quinta Región.

El canal de TV más antiguo de Chile, UCV televisión, cerró su departamento de prensa y se vendió al mejor postor.

Ante esa realidad, nos cabe reflexionar en nuestra profesión y preguntarnos:

¿Quiénes somos los periodistas del Chile de hoy?

¿Simples entretenedores informativos?

¿Océanos de conocimientos de escasa profundidad?

¿Un mal necesario?

La respuesta es categórica: NO; somos los investigadores, los testigos ilustrados y los redactores de la historia de hoy, el reflejo de nuestra época. Somos quienes, a pesar de las dificultades y carencias, entregamos cada día, cada hora, cada minuto, a través de los medios de comunicación masiva, el acontecer nacional e internacional, una noble tarea que, cumplida con seriedad y objetividad, permite que nuestra profesión sea respetada y respetable.

Muchas son las tareas y los desafíos que tenemos por delante, especialmente los que les esperan a las nuevas generaciones de jóvenes periodistas, que deben incorporarse a su Colegio Profesional, robusteciéndolo con savia nueva y con nuevas ideas e iniciativas.

De ese modo, los antiguos periodistas podremos encontrar el necesario relevo, aunque en nuestras venas aún circule con fuerza la llama que un día encendiera Fray Camilo Henríquez, tornando su pluma en una afilada espada, la que  no podemos envainar antes de ver cumplidos nuestros objetivos, tras una amplia libertad de expresión y de prensa al servicio de todos los chilenos.

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