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Caballeros del fuego

Era un caluroso día 22 de Enero 1968. Las llamas de árboles, arbustos y teatina de la ladera de la quebrada donde hoy está la empresa Rhona descendían amenazando a casas cercanas de la calle Granada del sector recién creado, Viña del Mar Alto, junto a la Quinta Vergara.
Todos los carros, equipos y recursos humanos del Cuerpo de Bomberos, con sus cuatro Compañías, luchaban ardorosamente para detener las llamas.
De pronto, estalla un múltiple incendio en Gómez Carreño donde se queman decenas de casas. Todos los recursos se desplazan a este nuevo incendio. Quedamos abandonados a nuestra propia suerte que felizmente nos favoreció y el incendio se detuvo a pocos metros de alguna de nuestras casas.
Frente a este dramático y peligroso suceso nos juntamos los vecinos, bajo el liderazgo del Presidente de la Junta de Vecinos, mi amigo Carlos Jiménez Díaz y decidimos crear una Compañía de Bomberos. La reglamentación del Cuerpo de Bomberos de Viña del Mar sólo nos permitía crear primero una Brigada y según su labor, optar luego por aquella. Así se hizo con la valiosa participación de tres pilares. Alfonso Navajas, ex bombero, el joven vecino Jaime Codina D. y Carlos Jiménez D. un valioso vecino de un profundo sentido de participación comunitaria con quien trabajamos en estructurar este nuevo barrio. Carlos tenía una visión política totalmente opuesta a la mía, sin embargo fue un muy buen amigo y nos unió nuestra labor comunitaria y después bomberil. Era el Presidente de la Junta de Vecinos
Fue el primer director de la Brigada a quien acompañé en su labor. Navajas, su primer Capitán y Codina, oficial. Hoy no están con nosotros. Los recordamos con gratitud y afecto. Propuse que nuestra pequeña plaza lleve el nombre de Carlos, pero la Municipalidad no me apoyó.
Ellos inspiraron y capacitaron a nuestros jóvenes en el control de los incendios forestales. Los bomberos de otras compañías nos llamaban irónicamente “los Fanta” porque usábamos casacas naranjas. Fuimos incorporados al Cuerpo de Bomberos de Viña del Mar, como Séptima Compañía, en Septiembre de 1971. Tuvimos el respaldo de Juan Andueza como Alcalde y de Olga Urtubia como Delegada y Jaime Suarez como Secretario de Gobierno de Salvador Allende.
Así ingresamos a la cofradía de los “Caballeros del Fuego” en la cual se paga para servir. Cubrimos los servicios, responsabilidad del Estado, de sus autoridades nacionales, regionales o comunales, en permanente capacitación para servir mejor. Institución disciplinada, con gran respeto y tolerancia a la más amplia diversidad de las personas que la integran y que los unen principios valóricos comunes como son la solidaridad, el servicio comunitario, la protección de la propiedad y de las vidas de los miembros de nuestra comunidad. Hemos adquirido una tremenda confiabilidad a través de más de cien años y tenemos permanente y constantemente presente que no debemos perderla. Somos los bomberos de Viña del Mar centenaria y abnegada tradición protegemos la vida y propiedad con disciplina, saber y vocación Cuerpo de Bomberos de Viña del Mar
Deseamos contarles algo de lo que somos y rendirle un homenaje a una Compañía de Bomberos, pero el motivo principal es mostrarle a nuestra comunidad que debemos ser inspiración motivadora para instituciones tremenda y básicamente importantes para nuestra vida cívica diaria. La indispensable, noble, insigne y valiosa actividad política que permite el desarrollo y la existencia de un país en que existe la convivencia republicana y democrática de sus gentes.
Esta digna actividad es delegada y encomendada por la civilidad a sus representantes que son los parlamentarios y por las autoridades máximas también elegidas, que delegan mandos a distintos niveles del escalafón. En todas ellas el horizonte final debe ser el BIEN COMUN de los más, sin abandonar a los menos
Todos ellos, políticos, asumen tremendas responsabilidades y su orientación, su objetivo, su horizonte único y genérico es el BIEN COMÚN, el de los más. Ello es lo único que los debe motivar e inspirar por sobre las doctrinas, las ideologías, los intereses de las mayorías de las entidades políticas o sus grupúsculos mandantes.
Su actuación pública debe ser de una diáfana transparencia y de una solidez a toda prueba contra cualquier maldecir.
LOS POLÍTICOS NO ESTÁN PARA USUFRUCTUAR DEL PODER. Están para SERVIR y no para servirse.
Mi esposa recuerda las tertulias en casa de un tío en Santiago, fundador de un tradicional partido político de esa época. Esas reuniones eran verdaderas conferencias o mesas redondas con tolerantes contertulios de alto nivel intelectual, cultural, donde no faltaba la amistad, el humor, el respeto a la diversidad de ideas, tendencias políticas, religiosas, filosóficas.
Aspiramos que los políticos sean hoy, como fueron ellos “CABALLEROS DEL CIVISMO”

Créditos de la fotografía: La Tercera Internet
Hernán Lillo N.

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