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Una loca carrera y un lo loco final

Por Josefina Bustamante Díaz

Hola, mi nombre es Josefina Bustamante Díaz, radical de toda una vida y candidata a senadora por mi hermosa V Región en la campaña 2017,  una experiencia  que no olvidaré  jamás.

Todo comenzó un 19 de agosto, cuando me llama un dirigente regional del partido, proponiéndome ser candidata, lo cual me sorprendió ya que nunca  imaginé esta proposición; pero al pasar dos horas le doy mi respuesta y sin pensarlo más accedí, ya que necesitaban una mujer para subir a Nelson Ávila como candidato. Lo que nunca dimensioné fue que sólo este dirigente decidió mi postulación, por lo cual asumí el cargo con casi nulo apoyo de los comunales o más bien dicho nulo, ya que existían compromisos previos con el candidato mencionado, lo que implicó una candidatura adicional que mi colectividad mató antes de tiempo.

Sin mayor experiencia, esta Quijota de la Mancha debió conformar un comando electoral en una oficina que me facilitó un amigo, cuyo  gesto hasta hoy agradezco, donde unos participantes venían y otros se iban por los compromisos señalados, hasta que finalmente quedé sola con mi pareja, mi Sancho Panza, mi hombre máquina Waldo Orellana, y los correligionarios Héctor Faundez y Emilio Estay, abogado, mi hermana y mi hija que operó las redes sociales.

Partimos casi sin darnos cuenta, incluso se incorporó mi madre de 82 años,  quien salió a la calle a realizar campaña y bailó cueca en nuestra parroquia San Rafael. Así fue creciendo mi bola electoral “N – 31”, Fuerza de la Mayoría, y ustedes se preguntarán ¿cómo pudo hacerlo Josefina? Pues bien, pude porque necesitaba asumir la motivación social, la responsabilidad de representar a un fragmento de desilusionados y enojados como yo con el actual sistema, a través de mi loca  travesía política en casi la totalidad de mi Región, donde sólo faltó San Antonio, Isla de Pascua y Juan Fernández.

Fui estudiando nuestras necesidades, los problemas de comunidad y la falta de comunicación, poca tolerancia y pasividad, una decadencia para nuestro pueblo, al cual anhele representar. Sé que no debo bajar los brazos, pero necesito alejarme un tiempo y canalizar mis energías. La experiencia es maravillosa, días de amanecer a las 5 de la mañana, acostarse pasada la media noche y salir con el corazón y cuerpo firmes, aunque sentía en algún momento un desfallecer. ¿Qué me mantuvo en esta travesía? Ver las caras de tantos hombres, mujeres, jóvenes y niños, en quienes advertí una luz de esperanza con solo escucharlos, abrazarlos, conversar, cuántos apretones de mano dejé en el camino, cuántas discusiones y luego mis más fieles seguidores. Los votos fueron ganados con amor, dignidad y respeto.

Debo reconocer que el descontento continuará, si  quienes nos representan sucumben a la farándula política. Créanme,  en más de una oportunidad recibí un empujón de grandes señores y señoras que son expertos para figurar en fotos, pero que han dejado que en estos últimos 30 años se roben y vendan nuestras aguas, a punto de tener nuestro valle de Aconcagua seco. Ahora en campaña se preocupan del tema, pero en los próximos ocho años del período senatorial permitirán esta cruda realidad. Además, todos ellos se horrorizan frente al  narcotráfico y la vulneración de niños, mujeres y ancianos. ¡Sólo  ahora!

Esta Josefina paseó su bandera en alto, con dignidad, credibilidad y propuestas concretas. Las aventuras están registradas en mi página Facebook Josefina Bustamante Senadora 2018 (Fan Page), con la autorización de quienes participaron. Caminamos y caminamos, un día en San Felipe pensé me moriría con tanto calor, pero seguí  a Casablanca, Lagunilla, Palmilla, La Playa, Las Dichas sin alcantarillado, las calles (casi carreteras), esteros sin mantención. En cambio, conocí muchas personas  que no pierden la fe que un líder positivo, sin interés personal,  logre algún día el apoyo para emerger.

Mi reflexión más clara es que los partidos no permiten renovación y siempre postulan los mismos, los poderosos, los conocidos y admiten  a su lado a un militante pequeño, como yo, sin facilitarle recursos humanos ni financieros; eso es asesinato. ¡Cómo me gustaban los líderes de antaño! Eso era ser político, más allá de su color partidista.

Fui una candidata sin apoyo de mi colectividad política, sin apoyo de autoridades de mi partido, sin publicidad de algún representante, incluso de Alejandro Guillier, quien se mostró dispuesto, pero sus asesores no tanto… En buenas cuentas, el mejor apoyo fue el de mi pueblo querido.

Cuántas veces vi como dirigentes comunales me miraban desde la vereda del frente o me dieron vuelta la cara, pero también encontré a otros haciendo puerta a puerta, o diciéndome  “espero su éxito correligionaria”  o “quiere un vaso de agua”. Igual logré cautivar a mi gente,  aquella que con solo escuchar y abrazar me aceptó, aquel que me abrió la puerta de su organización, su casa y su corazón. Aquellas señoras que en Centros de Madres comprendían mi pobreza material y aceptaban un largo conversatorio. ¡Cuánto cariño!

Creo en la dignidad, en las personas, en la recuperación de nuestros bienes comunes, en una educación pública y de calidad, en una mejor atención en  salud, tanto profesional como de sensibilidad, en la verdadera protección y dignificación de nuestros adultos mayores, en la protección de la infancia, la inclusión, la aceptación y  la renovación.

Doy gracias a esta hermosa experiencia, haber conocido radios comunitarias en diversas localidades, con verdaderos servidores públicos en LLay LLay, Radio Carvajal, El Olivar y tantas más. Gracias a los debates en Megavisión, El Mercurio de Valparaíso, Radio Portales, aprendí que la honestidad lo puede todo y así conocí maestros, economistas, académicos que creyeron en mí.

Viví curiosas anécdotas, como en Petorca donde luego de hablar mucho con un señor y entregarle mi propaganda, casi al finalizar descubrí que era el párroco, al cual agradecí sus palabras de aliento y su autorización para publicar la foto que nos sacamos. En otra oportunidad un perro que me mordió actualizó la tenencia responsable de mascotas y el cuidado que merece todo ser vivo en comunas limpias y otras sucias; tema de educación y cultura.

Agradezco las vivencias de esta carrera loca, donde comprendí que lo que creí que me faltaba siempre estuvo ahí: mi familia, mi pareja, mi hija. Soy feliz con lo que tengo, el cariño ganado. Tengo la riqueza más grande de todo ser humano, ser consecuente con uno mismo y agradezco tantas amistades que sembré durante mi vida y que coseché en esta travesía electoral. Soy absolutamente una ganadora  y ojala no se olviden que un día, fuera de su casa, estuvo la N-31,  con fe de querer cambia nuestra sociedad.

Abrazo fraterno

 

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