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Locos en libertad de consumo y exportación

Por Eduardo Reyes Frías.

 

La veda del loco desde Arica hasta Aysén,  con la salvedad de permitir su captura y comercio en “áreas de manejo de recursos bentónicos”, favorece la gastronomía, pero deja interrogantes en la conservación de este molusco, endémico de Chile y Perú. No existe en otros países.

Vale recordar que a partir de  1976, de acuerdo con la política económica de los Chicago Boys, se intensificó la pesca de locos hasta alcanzar 28 mil toneladas en 1987 y  millones de dólares en su exportación a países asiáticos. Al mismo tiempo, centenares de pescadores y toda clase de acompañantes se trasladaron a Chiloé, provocando las situaciones conflictivas que exhibió “La fiebre del loco”, película de Andrés Wood.

El consumo primitivo dejó conchales datados en 4 mil años de antigüedad, desde Coquimbo hacia la Araucanía, testimonio arqueológico de su utilidad alimentaria. Asimismo, el nombre mapuche “loko” se incorporó en  diccionarios españoles del siglo XVII, mientras que la descripción científica fue publicada por el cronista chileno Ignacio Molina  y el francés Brugiére, en 1782 y 1789. La letra “k” evita una analogía siquiátrica.

Los estudios en laboratorios y bancos naturales han revelado el ciclo de vida y ecología del loco, especie Concholepas, y los alcances de su explotación sustentable. La bibliografía de autores nacionales y extranjeros está disponible en biblioteca del Instituto de Fomento Pesquero, asesor de la Subsecretaría de Pesca, Valparaíso.

Luis Ariz, investigador del IFOP, explica que el molusco vive  en rocas del litoral, donde se desplaza mediante su pié musculoso con fines de alimentación y reproducción. Prefiere comer choritos, pero también es carroñero. La concha es su defensa, excepto de la intervención humana.

¿Cuál es el resguardo biológico?

El tamaño mínimo de 10 cm de la concha limita la captura a  ejemplares de 3 a 5 años de edad, habiendo así cumplido gran parte su capacidad reproductora. La hembra deposita cápsulas con millares de huevos, cuyas larvas microscópicas deben afrontar la supervivencia flotante hasta tener las características que permitan adherirse a las rocas. En consecuencia, la autoridad impone vedas en temporadas y lugares de aglomeración reproductiva de Concholepas. La fiscalización es un desafío permanente.

¿Por qué se favorecen Areas de Manejo?

Se trata de sectores costeros que constituyen hábitat de flora y fauna marinas, donde es factible sacar más provecho de la reproducción o repoblamiento de algas y mariscos. “Areas de Manejo de Recursos Bentónicos” funcionan en diferentes regiones con el derecho  a su explotación por organizaciones de pescadores artesanales. Es una meritoria innovación de Chile en las pesquerías. En el tema del loco, estas áreas entregan 2 mil toneladas anuales, evidencia de estabilidad del recurso.

Aparte de las investigaciones citadas, se mantiene la demanda internacional por mariscos chilenos. En 2017, a semejanza del año anterior, la exportación de locos congelados y conserva registró 660 toneladas con valor de US$ 12,6 millones. En paralelo, se exportaron 200 toneladas de erizos en US$ 60 millones. Una reserva en beneficio del consumo nacional sería contraria al sistema económico vigente. Faltan “picadas loqueras” de ubicación local.

 

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