Hernan-Lillo-Nilo

ENFERMEDAD Y MUERTE EN LA BAHÍA

La agresividad de la contaminación  deja una huella de muertes a lo largo de cincuenta años. Colapsó la productividad de la tierra y también la riqueza de la bahía. Es la lúgubre situación que actualmente enfrentan las poblaciones de Quintero, Ventanas y Puchuncaví, en la Región de Valparaíso, sede del Congreso Nacional. 

Son las siete de la tarde en la caleta de Quintero. Algunos botes salen con tres navegantes, otros con cuatro. Altamar es lo que les queda. La bahía está
muerta. 

Ya no queda bacalao ni tiburón;  la que fuera una caleta costera activa y transitada, hoy subsiste con algunos puestos y locales pequeños. La cadena de restaurantes tradicionales se halla sin comensales, el turismo ya casi no existe. Actualmente, una pesca. Cada ejemplar pesa en promedio 50 kilos según la estación del año.

No hay jurel, palometas ni merluza. Hace dos años que la jibia es el producto obligado. A pulso son extraídos desde unos 100 metros de profundidad, un trabajo duro, sobre todo para los más viejos. “Si ahora se nos termina la jibia, no nos queda nada”, sentencia Hugo Poblete

“Yo siempre digo que tenemos toda la tabla periódica de metales  acá abajo”.

El daño es gigantesco. Alto porcentaje de pobreza. Alta fragmentación urbana. Alta influencia rural. Falta infraestructura básica.  Aumenta su población, 4212 habitantes en 2016.

El 24 de septiembre de 2014, la rotura de una conexión entre el buque LR Mimosa y el terminal de puerto produjo, según un informe de la Gobernación Marítima, el vertimiento de 38.700 litros de petróleo al océano. Fue el primero de una seguidilla de derrames, separados uno del otro en promedio por 10 meses, hasta 2016. El segundo ocurrió en agosto de 2015, mientras el buque tanque Doña Carmela reponía combustible. En esa oportunidad cerca de 500 litros cayeron al mar. El último fue en mayo de este año, cuando la nave Ikaros se empezó a filtrar aceite decantado (slurryoil) por el desprendimiento de un flexible (tubos de acero revestido).

Los tres accidentes ambientales fueron responsabilidad de la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP), que reconoció inmediatamente los hechos a través de sendos comunicados públicos.

Sin embargo, el crudo está lejos de ser el único problema. El parque industrial Ventanas, instalado en el límite de las comunas de Puchuncaví  y Quintero, fue fundado en 1961. Desde entonces, la contaminación se ha intensificado con el paso del tiempo: “el campo industrial creció de forma desmedida, sin regulación en ningún término, hay un desorden brutal en la bahía. Solo han traído humo y enfermedad”, señala el dirigente pesquero Poblete.

Los suelos fueron los primeros en morir. Atrás quedaron las variedades de plantas, flores y árboles propios de la quinta región, rica en producción de porotos, lentejas, arvejas y trigo. Y es que en sus mejores períodos, bahía y campo se fundían en una sola cultura de pesca y arados. Esa historia ya se borró. Una pobladora de la feria comercial lo grafica así: “Hace 20 años el suelo era muy rico. Encontrabas las napas de agua a seis metros de profundidad. Hoy tienen que pasar los 12, llegar a los 25 incluso”.

La lluvia ácida, producida por la caída de ácidos presentes en la atmósfera debido a las emisiones de las termoeléctricas, quemó los terrenos. Entre 1964 y 2007, la superficie cultivada con cereales y tubérculos se redujo en un 99 %. Los pequeños montículos verdes que hoy se divisan desde la carretera, no son de vegetación, sino de ceniza maquillada. La huella de las termoeléctricas apostadas junto al estero Campiche.

Hoy hay 14 industrias funcionando en el borde costero, incluyendo cuatro termoeléctricas que utilizan carbón y petcoke (residuo tóxico derivado de procesos de craqueo que hacen a las empresas más competitivas y que cuesta alrededor de 1 dólar la tonelada, según su calidad, y que es altamente cancerígeno) como combustible, fundiciones de cobre, cementeras, puertos graneleros y concentrados de cobre.

De balneario veraniego,  Ventanas pasó a ser un depósito de desechos químicos. No hay turistas en la playa.  La arena oscurecida por las seguidas varazones de carbón. La “cochiná” más grande han traído estos malditos,  se lamenta la señora Carola Vega, vecina de 84 años, recolectora de mariscos en su juventud.

Se creó la unión sindical, el S24 y la bandera medioambiental fue levantada por una fracción de la población, pero el empuje no ha sido lo suficientemente fuerte para darle un giro a la realidad.
“La gran mayoría no reclama porque son amenazados con perder sus trabajos, muchos pescadores se han tenido que dedicar a otras actividades. “Hoy somos más pobres”.

Para el año 2006 Puchuncaví y Quintero eran parte de las comunas más pobres del país, y la contaminación contribuía a generar un ciclo vicioso de precarización: se desbaratan las economías locales.

A pesar de todo, Quintero resiste su actividad pesquera. No ocurre lo mismo 16 kilómetros al norte, en la vecina caleta de Ventanas.

El ocaso de 50 años

Las empresas llegaron con promesas de progreso, con promesas de empleo y de una mejor calidad de vida para la población.  En un principio fue así. Se formó una fuente laboral importante que se fortaleció en los años 60 y 70, que provocó una explosión demográfica sin precedentes, comentan varios vecinos de la zona. Hasta el día de hoy, las áreas contiguas al parque industrial no cuentan con la infraestructura básica para soportar ese cambio. Ventanas, en su parte baja, ni siquiera tiene agua potable, tampoco tiene alcantarillado. El excremento reposa en la playa cuando lo manda la corriente.

En 1993 el ministerio de Agricultura declaró a  Puchuncaví y Quintero como “zona saturada de contaminación” por dióxido de azufre (SO2) y material particulado  (MP10), pero no fue impedimento para que el campo industrial continuara su peligrosa expansión.
Los episodios contaminantes de emergencia se empezaron a multiplicar: varamientos de carbón, nubes tóxicas, presencia de metales pesados en los alimentos. Las consecuencias aún no están claras hacia el futuro. No se ha mostrado voluntad para obtener una respuesta contundente por parte de las autoridades.
“No se ha invertido ni un solo peso en mejoramiento del aire. La Superintendencia de Medioambiente opera muy lento. Se demoraron tres años en que se tomaran en cuenta las denuncias contra AES Gener (multinacional con proyectos termoeléctricos en el lugar). Las empresas dicen que no transgreden la norma, pero es que las normas son muy laxas”  Los cultivos estaban contaminados.

En la población, la mayoría no goza de buena salud. Aumentaron las enfermedades respiratorias y los cuadros de irritación, la asfixia, los mareos, los dolores de cabeza. La comunidad vive cada vez peor. Según el doctor Juan Carlos Ríos, especialista del Centro de Información Toxicológica de la U. Católica, la exposición crónica a agentes contaminantes tiene sin dudas efectos a largo plazo: “El plomo en bajas dosis puede producir daño cognitivo en los niños, disminución de su capacidad intelectual. La exposición a SO2 puede producir irritación de las vías respiratorias y, si es en grandes cantidades, puede generar hasta cuadros de neumonía o edemas pulmonares”.

En 2011, un dramático episodio causó revuelo a nivel nacional: 33 niños y 9 adultos de la Escuela La Greda –ubicada en Puchuncaví– resultaron intoxicados por una nube química que les provocó  tos, náuseas, desmayos, vómitos y dolor abdominal. Ese mismo año, un informe solicitado por la subsecretaría de Educación –constató el Centro de Investigación Periodística (CIPER)– dio cuenta de altos niveles de plomo, cadmio, níquel y cromo en los 14 colegios de la zona. El material estaba asociado al proceso productivo de la refinería de cobre Codelco.
Las áreas de manejo destinadas a la pesca artesanal, constata un informe de la Cámara de Diputados del Congreso, también presentan altos niveles de mercurio y plomo. De acuerdo a una denuncia formulada por la ONG Dunas de Ritoque,  el informe del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP) de 2015 arrojó cifras de arsénico que superan 23 veces la norma establecida por el Código Sanitario de Alimentos. La jaiba mora y la jaiba peluda promediaron 24,1 y 57,58 miligramos por kilo respectivamente. La regla tiene como máximo 2 mg/kg.
Para el doctor Ríos, la información no es precisa: “El IFOP entregó estudios sobre arsénico total en los mariscos
En Ventanas la contaminación está en aire, tierra y agua . Entre 2008 y 2014, se registraron más de 50  varamientos de carbón combustionado  en las playas de la bahía, sin que las empresas se hayan hecho responsables. hoy somos más pobres”.
Por su parte, Hugo Poblete sostiene que la pelea es a largo plazo: “Nos cansamos de las incongruencias. Nos dicen que el futuro de la pesca artesanal está en las áreas de manejo, pero están llenas de metales pesados. Ahora entendemos que esto se corta a nivel político y nosotros somos trabajadores. El problema medioambiental es producto del sistema económico, este capitalismo extractivista que genera utilidades rápido y a cualquier costo. Contra eso hay que pelear”.

Hitos con incidencia ambiental

Fecha Acciones
1958 Instalación Chilectra.
1964 Puesta en Marcha Fundición ENAMI Ventanas.
1965

 

Primer Plan Regulador Intercomunal (Decreto N° 30, de 1965, MOP), actualmente se encuentra vigente con modificaciones.
1966 Puesta en marcha de termoeléctrica Ventanas I, potencia de 120 MW. Funciona a vapor y carboncillo. Primera chimenea de termoeléctrica

Establecimiento de unidad de electrorefinación de cátodos de cobre en refinería Ventanas y planta de metales nobles.

Se construye Puerto Ventanas (Chilgener).

1977 Puesta en marcha de Termoeléctrica Ventanas II. Potencia de 220 MW. Funciona a vapor y carboncillo.
1981 Construcción de terminal marítimo de Oxiquim.
1990 ENAMI y CHILGENER reconocen sus problemas ambientales.
1991 Se promulga Decreto supremo Nº 185/91, del Ministerio de Minería, que regula a los establecimientos y fuentes emisora de anhídrido sulfuroso, material particulado o arsénico, y obliga a las empresas a instalar red de monitoreo permanente y a presentar un plan de descontaminación antes de julio de 1992.

Instalación de planta de recuperación de ácido sulfúrico (división CODELCO Ventanas)

Puerto Ventanas pasa a ser Puerto Ventanas S.A y se amplía su capacidad.

1992

 

Ministerio de Minería promulga el decreto supremo Nº 252, de 1992, que “Aprueba el Plan de Descontaminación del Complejo Industrial las Ventanas, aplicable a ENAMI, Fundición y Refinería las Ventanas y la Planta Termoeléctrica CHILGENER.

Adicionalmente se aprueba red de monitoreo para dar cumplimiento al D.S 185 con las estaciones de monitoreo de calidad del aire para SO2 y PM10 de Los Maitenes, La Greda, Sur, Puchuncaví y Valle Alegre.

Se construye el terminal marítimo GASMAR para distribución de gas licuado

1994 Se promulga D.S. N° 346/94, Ministerio de Agricultura, “Declara zona saturada por anhídrido sulfuroso y material particulado al área circundante al complejo industrial ventanas, V Región”
1995 Se aprueba Plan de Acción Operacional ante Episodios Críticos por el Ministerio de Salud según Resolución Nº 2161/95.

Se hace obligatoria la segunda fase de reducción de emisiones de MP para CHILGENER, de 26.000 a 3.000 Ton/año.

Se construye bodega para gráneles limpios de Puerto Ventanas S.A

1998 Se hace obligatoria la segunda fase de reducción de emisiones de MP y SO2 para ENAMI De 3.400 a 2.000 Ton/año de MP y de 62.000 a 45.000 Ton/año de SO2.

Se promulga D.S. Nº 59/98 Ministerio Secretaría General de la Presidencia, Norma de Calidad Primaria para MP 10.

1999 Se hace obligatoria la segunda fase de reducción de emisiones de MP para ENAMI De 3.400 a 2.000 Ton/año.

Se hace obligatorio el cumplimiento de las normas de calidad del aire dentro de la zona saturada de Ventanas y se finaliza el cronograma de reducción de emisiones propuesto por ENAMI y CHILGENER.

2000 Se construye Terminal de Asfaltos y Combustibles Cordex (almacena y distribuye petróleo y derivados).
2001 Se construye bodega de almacenamiento de cobre en Puerto Ventanas (contrato con Angloamerican).

Se promulga D.S N° 45/2001, Ministerio Secretaría General de la Presidencia, que modifica decreto Nº 59, de 1998, que establece la norma de calidad primaria para material particulado respirable MP 10.

1984-2002 Se modifica el Plan Regulador intercomunal en relación a: los límites urbanos de la ciudad, límites para el establecimiento de zonas industriales, tipología de industrias, entre otras. Resultado: crecimiento del parque industrial.
2002 Se promulga D.S. Nº 113, de 2002, del Ministerio Secretaría General de la Presidencia, Norma de Calidad Primaria de Aire para Dióxido de Azufre (SO2).
2006 Se instala Central Termoeléctrica Nueva Ventanas (Gener).
2008 Se instala Central Termoeléctrica Campiche (empresa eléctrica Campiche).
Se instala Planta de lubricantes COPEC Loncura.
2009 Entra en funcionamiento GNL Quintero, terminal marítimo de gasificación de gas licuado (ENAP).
2010 Entra en Funcionamiento la termoeléctrica Nueva Ventanas (Gener)

Zonas industriales propuestas en Plan Intercomunal de 1965, fuente: plano intercomunal de Valparaíso. Plancha N° 1: sector Bahía de Quintero.

1) Zona E-9, correspondiente a una zona suburbana destinada a la instalación de industria peligrosa con una superficie de 226 hectáreas.

2) Zona E-10 correspondiente a una zona suburbana destinada a la instalación de industria molesta, con una superficie de 373 hectáreas.

 

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