Daniel-Lillo-Cuadra

LA ZONA DE SACRIFICIO

Por Daniel Lillo Cuadra, Periodista. Premio Municipal de Periodismo de Valparaíso, 2018.

 

Recuerdo cuando pololeaba con mi primera esposa y madre de mis dos hijos, Priscilla, visitábamos con sus padres a una familia amiga en la localidad de Campiche, Puchuncaví que vivía de la agricultura y con especial orgullo, de sus grandes y deliciosas lechugas “costinas”. Hoy los mayores de esa familia han muerto “por causas naturales” y los más jóvenes han emigrado.

Ya la sombra de la gran chimenea de ENAMI se cernía sobre la zona, “la cobrera” le llamaban los lugareños, poco a poco la lluvia ácida de azufre fue quemando las plantaciones y envenenando la tierra, además de su efecto en el cercano mar en una bahía donde todos los peces han muerto, los mariscos están contaminados y solo las resistentes jibias permiten sobrevivir a los pocos pescadores que permanecen en Quintero.

Como los efectos eran lentos, la reacción de la Opinión Pública también, las muertes por cáncer y enfisema pulmonar parecían “normales”. Pronto producto de la economía de mercado, otras empresas altamente contaminadas se fueron instalando en la zona, lideradas por OXIQUIM, las altas chimeneas reemplazaron a los árboles de un sector otrora agrícola y el aire puro reemplazado por emanaciones tóxicas, que en los últimos meses han llegado a su peak, dañando los pulmones de todos los habitantes del lugar y especialmente a los más vulnerables, los niños.

No es un problema de hoy, ni generado por desidia o negligencia de las actuales autoridades, pero sí las que no pueden seguir mirando por el retrovisor, sino enfrentar sin excusas ni malas explicaciones la realidad de una zona, que dada la “emergencia”, que no es tal porque no es un accidente o algo casual o esporádico, ha sido llamada “Zona de Sacrificio”.

Sacrificio de los que siguen viviendo en esa zona, que siguen aferrados a sus desvalorizadas propiedades y terrenos, sin querer darse cuenta que están siendo condenados a una muerte lenta pero segura, por la irresponsabilidad de empresas a las que no les importa nada la salud no solo de sus trabajadores sino de toda la población del entorno.

El gobierno de los empresarios quiso tender una “ cortina de humo” o más bien de  gases tóxicos culpando a la ENAP e incluso a CODELCO-Ventanas, ex ENAMI, cuando las investigaciones apuntan a OXIQUIM, a centrales eléctricas como GASMAR, AES-GENER, que en sus pingues negocios han pasado a llevar la institucionalidad ambiental a costa de un tremendo daño a la vida humana y a la flora y fauna del lugar: El isobutano, el nitrobenceno, el metilcloroformo, el tolueno, el trocloroetano, e  incluso el arsénico y el azufre, no son productos naturales ni de generación espontánea, quien los genera producto de sus procesos industriales, sin las mínimas normas de seguridad,  son los responsables de una situación que requiere mano firme y no complicidad de las actuales autoridades de gobierno, donde los conflictos de interés de Ministros(as) con empresarios son cada vez más evidentes.

 

Créditos de la fotografía: Publimetro

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.