Hernan-Lillo-Nilo

SALUD, PROBLEMA DE ESTADO EN MANOS DE GOBIERNOS ESMIRRIADOS

Por Dr. Hernán Lillo Nilo.

Una de las últimas gestiones serias, inteligentes, responsables  en el serio problema de salud en el país, fue iniciada en 1950 cuando cuatro médicos académicos y parlamentarios de distintas  orientaciones  políticas, con seria  responsabilidad  nacional  superior  formaron una  amplia comisión de técnicos y elaboraron un proyecto para un Servicio Nacional de Salud, que después de dos años, también  con sentido nacional superior,  fue aprobado por  unanimidad  por el  Congreso.  El Servicio Nacional de Salud (SNS)  fue el organismo estatal y autoridad central de prestaciones y acciones de salud pública. Se consideraron intereses nacionales superiores y no  mezquinos, pobres, de politiquería insignificante, como ocurre    frecuentemente en nuestro país, especialmente en los últimos  cuarenta años, especialmente en los gobiernos  de raíces neoliberales   y  después de la vergonzosa  dictadura que terminó con ese  positivo y eficaz régimen de salud en 1979.

La gestión académica en las distintas ramas de las ciencias de la salud fue excelente y atracción para mucha juventud  latinoamericana. Aún recordamos con gran respeto a muchos de esa pléyade académica.-

La dictadura lo disuelve, en 1979,  junto con el Sermena   y crea Sistema Nacional de Servicios de Salud (SNSS) conformado por los Servicios de Salud regionales, Centros de Referencia de Salud y el Servicio de Salud Metropolitano del Ambiente (SESMA) y  el Fondo Nacional de Salud (FONASA).                                                                                                                           La Atención Primaria de Salud pasa a la Administración Municipal

.Finalmente, creó las Instituciones de Salud Previsional, las Isapres, aseguradoras privadas que administran la cotización obligatoria y que captaron la demanda por aseguramiento de los sectores de mayores ingresos y de menores riesgos sanitarios. Las Isapres, que podían competir con Fonasa en la captación del aporte de los trabajadores, comenzaron inmediatamente a ofrecer planes de salud en un mercado fuertemente  desregulado, lo que les permitió vender planes de salud de alto costo y, comparativamente, de baja cobertura y realizar una fuerte selección de riesgos (i.e elección de los beneficiarios en función de su costo)

De atención esperada, Desde  su comienzo fue un factor de profunda preocupación para los médicos.  Preocupación junto a la educación,  desde no la municipalización sino que la  “alcaldización”, acarreando el profundo daño socio-económico infringido a la valiosísima y más alta dignificada labor de profesor. La famosa “deuda histórica”

La  atención primaria oportuna, eficaz pilar fundamental,  piedra angular  en el rendimiento y resultados  de la atención de  salud progresiva, ininterrumpida, que hoy no se practica en todas las instancias. Hoy, la calidad de este fundamental proceso  depende, fundamentalmente de la capacidad económica del municipio y grandemente de las decisiones del alcalde y su disposición política.

En ambas actividades se fueron creando a su alrededor  cada vez más instituciones lucrativas  de alto rendimiento económico de diversas índoles, fuentes de lucrativos ingresos de dudosas gestiones.                                                                                         En salud fueron apareciendo, en progresión geométrica, Centros Médicos, Clínicas, Isapres, intermediarios de altos porcentajes,  explotando a los recursos humanos de atención  y a los pacientes.  Aparecieron  los “prestadores” y los “clientes” Se crearon las   redes de salud  con  convenios de todo tipo  con ingresos de retornos. Se cerró el círculo productivo Isapre-Centro Médico-Clínica. En  éstas se bajaron los costos de la hotelería, especialmente en la alimentación.

Atrajeron médicos jóvenes que abandonaron los hospitales, la más valiosa fuente de formación y aprendizaje del médico y personal adjunto,  los recursos humanos comprometidos en la recuperación  de la salud.                                                                                        Algunos de ellos buscando mejorar sus ingresos para la cancelación de sus  millonarias  deudas de estudio en las empresas-universidades

 Este proceso es tremendamente rentable para estas clínicas porque aumenta la demanda de exámenes de todo tipo para respaldar la gestión  de estos jóvenes médicos.

.Llegaron más capitales extranjeros al igual que en la constitución de Institutos y Universidades atraídos por los  bajas contribuciones al estado (U. Andrés Bello )

 Se cimentaron más las instituciones de medicina laboral ,”sin fines de lucro” , solo para sus afiliados, aumentando el rechazo de atención profesional con falsos índices cada vez más bajos de accidentabilidad, Vemos  crecer con lujosos  y  fastuosos edificios administrativos  y sus modernos  instrumentos y equipos ocupados indistintamente en la atención de privados por sus equipos de profesionales funcionarios.

 Los hospitales y servicios públicos, ministerios, con sus jefaturas, muchos de ellos formados en el área privada y con intereses  personales involucrados.  Médicos no idóneos para cubrir direcciones de servicios y hospitales comprometidos con instituciones a las cuales compraron servicios, tal vez a veces injustificados  Se han llegado a altos niveles de deudas. Hemos visto instalarse algunas de estas clínicas cercanas a algún hospital público.

De acuerdo a lo informado, son los servicios de salud metropolitanos de Oriente, Occidente y Sur, además de los regionales de Viña del Mar y Araucanía Sur las entidades con más déficit Un nivel de endeudamiento que va en alza sostenida, registran los servicios de salud del país en lo que va del año. De acuerdo a las cifras entregadas por el Ministerio de Salud, el déficit operacional  sobrepasó  los $ 155 mil millones , lo que constituye un aumento del 69% en compras                                                                                               Esta deuda hospitalaria se duplica en nueve meses y llega a  $ 164 mil millones y luego a Octubre 2016 a 191 mil millones.

El proceso debería ser al revés,  como sucede en los países en los cuales es deber del Estado velar por la salud pública y el bienestar higiénico del país. En un Estado Social de Derecho se agregan fortalecer servicios y garantizar derechos, considerados esenciales para mantener el nivel de vida necesario para participar como miembro pleno en la sociedad. Entre esas condiciones se citan generalmente:

La OCDE aporta  cifras comparativas   En 2008 analizó  el “costo-efectivo” del gasto público en Educación y Salud de Chile. Concluyó lo siguiente: ” (…) La proporción de trabajadores de la Salud (médicos y enfermeras) y camas de hospital para la población son muy inferiores a la media de la OCDE. Sin embargo los resultados (esto es, esperanza de vida, mortalidad infantil, tasas de inmunización) son comparables al promedio de los países OCDE. El sistema de atención de salud chileno se las arregla para conseguir resultados relativamente buenos usando comparativamente menos recursos”..

Como está grabado en la conciencia colectiva de la población, el sistema público de salud ha sido un sostén irreemplazable en las dramáticas catástrofes naturales que, de cuando en cuando, han azotado nuestro país.

  • Finalmente, y no menos importante ni fácil de lograr, el SNS fue creando en la población una cultura sanitariaque se expresa hasta hoy en la pronta y masiva respuesta de las personas a los llamados de la autoridad sanitaria cuando es requerida, por ejemplo, en las campañas de vacunaciones o el control del niño sano y de la embarazada en los consultorios periféricos, rehabilitación, de saneamiento ambiental, etc.•                                                                                                                                                                                                           Se fortaleció una fructífera relación con las Facultades de Medicina, Relación Docente Asistencial , que permitió aumentar el número de médicos graduados cada año al utilizar los grandes hospitales del SNS como campus para la enseñanza clínica y,  en 1954, poner en marcha los programas de Médicos Generales de Zona (MGZ)  y de Formación de Especialistas en las disciplinas clínicas básicas, al modo de las Residencias norteamericanas, becados por el SNS, que hizo posible distribuir médicos a los pueblos pequeños y especialistas clínicos a los Hospitales Regionales  de todo el país. La Relación Docente Asistencial elevó la calidad de la formación de los estudiantes de medicina y de la atención médica en hospitales y consultorios del SNS. En los grandes hospitales docentes, los Catedráticos de la Facultad de Medicina accedieron por concurso de antecedentes a las Jefaturas de los Servicios Clínicos, con el fin de poner en una sola mano la conducción y responsabilidad asistencial y docente.                                                                           En estos hospitales públicos se desarrolló un eficiente mecanismo de educación continua colectiva a través de las visitas clínicas, interconsultas, reuniones clínicas y anátomo-clínicas y de auditoría de historias clínicas, así como de apoyo docente de las Cátedras universitarias a los Hospitales Regionales.                                     Me formé con gratuidad, en ese ambiente  y producto de ello fueron muchos colegas que luego fueron brillantes académicos que han formado centenas de médicos, Entre ellos hubo también  colegas que llegaron a cumplir altos cargos en los servicios de salud de sus países como ocurrió en Costar Rica y Bolivia. A mí me permitió  continuar y perfeccionar mi especialización,  en prolongadas estadas, en las Universidades de California, Nueva York y Edimburgo,                                                                               Señalar  las deficiencias del sector público en la atención médica  no implica desconocer la enorme labor que realiza, pero, tampoco significa  ocultar sus graves deficiencias y las situaciones dramáticas y, en ocasiones vergonzosas, que sufren los pacientes que en él se atienden.                                                                           La salud se ha convertido en uno de los grandes negocios en Chile, como antes ocurrió con la educación superior. Personas que toman la decisión de internarse en un establecimiento evaluando los planes de salud, el equipo médico, pero también si hay un plasma en las piezas. El mercado le ha seguido el pulso a estos movimientos de la población. Entre 2002 y 2008, las clínicas más grandes incrementaron su capacidad instalada en un 79%. Los proyectos de expansión alcanzan los 500 millones de dólares.

Uno de los actores de este pujante negocio es el “holding” de empresas Banmédica, que posee dos Isapres, siete clínicas    (holding”) Inauguró un edificio médico de 10 pisos. El Presidente Sebastián Piñera, cortó la cinta en la ceremonia (uno de los dueños de Banmédica  es su gran amigo Carlos Alberto Délano).  En la inauguración, Fabio Valdés, presidente del directorio de la Clínica Dávila, destacó que en los últimos diez años habían triplicado su capacidad, pasando de 180 camas a 550, lo que los llevó a convertirse en el centro asistencial privado “más grande del país”, y “el segundo en número de atenciones (…) con más de 32 mil pacientas  al año, siendo superado sólo por el Hospital Sótero del Río”. Se han designado autoridades del Servicio estatal de salud durante la mayoría de los últimos gobiernos, más por compromisos políticos que por su preparación profesional, como ya dijimos, muchos  solamente con experiencia profesional en el área  privada que acentuaron y aceleraron este proceso de privatización que aumentaron y prolongaron las listas de espera.                                                                                               Han sido designados por los distintos gobiernos, como ya lo dijimos, autoridades no idóneas, sin preparación adecuada y lo que es mas negativo, sin vocación ni compromiso con sus cargos y con su  importantísima responsabilidad. Fue así como estremeció  nuestra sensibilidad médica y social  las largas listas de espera para la atención de enfermedades, algunas graves, y  con la muerte de miles de nuestros ciudadanos  algún tiempo atrás. Noticia de unos pocos días de actualidad en  nuestros dependientes y comprometidos medios de comunicación,  propios del neoliberalismo que no ha abandonado a   nuestros gobernantes  de una democracia restringida. No hubo investigación, no hubo responsables, no hubo formalizados, no hubo inculpados, no hubo condenados, pero si pronto olvido.

Nuestra organización ACCIÓN DE CONVERGENCIA CÍVICA, preocupada de nuestro nivel de gestión de  atención de salud y su repercusión humana  social, en Octubre del pasado año, presentó la sugerencia de la constitución de una Comisión para estructurar un proyecto de un nuevo Sistema de Salud Estatal,  inspirados por lo ocurrido en 1950,  liderada por el Ministerio de Salud y con la participación de representantes del Colegio Médico, de los decanos de las trece  Escuelas de Medicina,  de las Comisiones de Salud del Congreso a través de Correos Electrónicos y comprobadas sus recepciones. Aún esperamos sus respuestas, excepto la del decano de la Escuela de la Universidad de Valparaíso, pero sin su participación activa.  Ello nos autoriza a suponer que en el trasfondo  hay algo de común de poderosa y peligrosa influencia  que    inmoviliza  todo  intento  de reacción  oficial.

En el intertanto  aparecen nuevas jefaturas de este nuevo gobierno que se destacan por sus discursos de banalidades, errores, desorientación,  ignorancia en la materia, algunos  con antecedentes en la justicia como encubridor en    crimen del Presidente  Frei.

Una nueva noticia estremece nuestro espíritu, nuestro  compromiso y conciencia social…”Salud perdió $ 1,800 millones  en fármacos que vencieron en bodega,… entre ellos los para el cáncer, el VIH y vacunas para niños”. Se inició un “sumario administrativo”.

Mientras tanto prosiguen las millonarias ganancias de las Isapres, de las Mutuales, el escándalo y drama de los medicamentos, las listas de espera, el desfinanciamiento de la Atención Primaria, la compra de servicios a las Clínicas, la relación de la salud y la explotación  en la Previsión Social, la  inadecuada y perjudicial gestión de Compin.

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