Sociedad

LA PANDEMIA EN MEDIO DEL MODELO CHILENO Y CENTRALISMO

Protestas frente al hospital Gustavo Fricke por fallas en entrega de suministros médicos y de protección sanitaria

El estallido social ya denunció la hipertrófica desigualdad en tantos ámbitos sociales, en los que salud acusa  precaria infraestructura en hospitales, en atención primaria, en abastecimiento de insumos, en recursos humanos en todos los niveles, una organización deficiente, lo que ha evidenciado miles de muertes esperando intervenciones (operaciones, exámenes, especialistas),  una deuda del sector público millonaria, entre otros……llevando a un sufrimiento masivo de un pueblo sometido a un sistema extremadamente injusto. La nueva crisis sanitaria ha terminado de mostrar la incapacidad e ineficiencia del neoliberalismo, el cual “en el contexto actual se puede decir un modelo virulento e inhumano”, el cual ha conculcado el derecho a la salud, y se ha transformado en una víctima más del virus cultivado en laboratorios del Neoliberalismo implementado en Chile principalmente en la década del 80.

Hoy hay gran conciencia y consenso que el Modelo neoliberal ha provocado y provoca en los más pobres: pensiones miserables, carencia de un sistema de previsión social, ausencia de viviendas y políticas públicas en el sector, que garanticen, una vida digna,…los derechos sociales y recursos naturales, han sido privatizados, y entregados a grupos económicos, y corporaciones internacionales, como es el caso del agua, la energía eléctrica, etc. Un caso muy dramático es la privatización de la educación en todos sus niveles, obligando a las familias a endeudarse para cumplir con la meta de progreso por venir, y la inalcanzable meritocracia.

Sin embargo, debido a sus nefastas consecuencias, el neoliberalismo también debiera considerarse como una enfermedad crónica de nuestra sociedad actual. Más aún, ésta doctrina única en su estilo en referencia a cómo se implantó en Chile, bajo una dictadura que violó los Derechos Humanos de miles de hombres y mujeres,…..además entregando bienes de todos los chilenos, empresas del Estado creadas por Corfo, el agua, la energía, y otros, a los amigos del régimen, sin control ni regulaciones bajo un Estado que maneja el  subsidio (para parchar grandes déficit sociales en salud, educación, pensiones y una larga lista), con un estilo de gobernanza caracterizada por el centralismo del control de recursos y toma de decisiones. Hecho que se ha hecho más y más evidente en periodos de crisis.

El neoliberalismo se ha presentado como la solución al “totalitarismo igualitarista”, bajo la idea de promover el crecimiento y el desarrollo a través de una economía dirigida y monitoreada por un grupo de técnicos y expertos, “fuera los políticos”, y si no pueden dejarlos fuera, se compran y/o se corrompen para que sirvan al sistema económico.

En Chile, respecto del modelo, se planteó “Cuando crezca la torta, habrá para todos”, gran promesa, pero todos sabemos que después de décadas de escuchar esa cantinela el chorreo prometido nunca llegó. El hambre por la torta económica de los privilegiados por el sistema es infinita, y codicia aún mayor, lo muestran las AFP, donde solo ganan los controladores, y las pérdidas son de responsabilidad de los trabajadores, las tarifas de los servicios básicos entregados a los privados etc.. Esto ha llevado a un aumento en la desigualdad, puesto que cada vez más pobres se reparten porciones cada vez más pequeñas y el Ingreso per Cápita, un índice que esconde que su subida mayoritariamente la disfrutan el 10-20% de los chilenos.

El neoliberalismo chileno, ha definido al Estado protector del mercado (a través de la constitución y leyes orgánicas constitucionales), reaccionado en su favor, cuando los resultados y/o voracidad acostumbrada no funcionan. Son muchos los ejemplos en la historia de los últimos 40 años, pero recientemente podemos citar, el llamado del ejecutivo a aprobar un proyecto de ley que obliga al trabajador a pagarse a sí mismo su remuneración, por medio de su seguro de cesantía, SCE, aliviando así la responsabilidad de los empresarios. Las pequeñas empresas requieren de instrumentos financieros del Estado, créditos blandos, de bajo interés, y bonos o asignación epidémica robusta y sostenible durante el período que dure la emergencia, cosa que aún no llega.  El sistema de salud manejado por las Isapres, requiere urgentemente de regulaciones que coarten la libertad con que arbitrariamente pueden alzar sus planes sin que legalmente el gobierno pueda o quiera intervenir a pesar de las facultades extraordinarias que tiene por las razones de la pandemia.

Para el mercado y en particular para los grupos económicos, el Estado debe ser invisible, pequeño, insignificante,….discurso recurrente de los políticos de derecha, y de sus Centros de Estudios.

Adicionalmente a lo anterior, en Chile el modelo neoliberal, presenta un presidencialismo exacerbado y centralista, una “especie” de nacionalismo homogeneizador; y que amplía exención y/o tasas mínimas de pago de patentes comerciales, royalty a las mineras, acuícolas, portuarias, además del total subsidio a forestales y eléctricas que no dejan nada en los territorios. Lo anterior se traduce en que Chile es el país más centralizado de la O.C.D.E., el único que no elige gobiernos regionales ni tiene alcaldes mayores o gobernanzas metropolitanas locales. Crecen las brechas y movilizaciones regionales por falta de futuro, no participación en la renta minera (Norte), represión y modelos burocráticos para el conflicto con el pueblo mapuche en vez de una región plurinacional para el Walmapu. Valparaíso, está ubicado en medio de unos de los principales puertos de Sudamérica, sin embargo, la empresa concesionaria del Puerto no tributa en la ciudad y usa y abusa de su infraestructura, sin dejar los frutos de su progreso en la llamada Ciudad Patrimonial, declarada por la UNESCO.

Lo que existe en Chile es un modelo de poder central de agencias que se multiplican, fuerte concentración del PIB y de los servicios culturales e investigación, desarrollo en la Región Metropolitana (80%), mientras en las regiones siguen autoridades con muy poca incidencia en las políticas públicas y desarrollo, y más bien son designados a dedo por la autoridad central (Intendentes, Gobernadores).  Por otro lado, un sistema municipal que cobra bajos impuestos, con débiles servicios en una laxitud en donde hay mínimas exigencias, reproduciéndose el caudillismo y autocracia en sus autoridades.

En otra dimensión las expresiones urbanas de la desigualdad son resultado de la implementación de políticas de vivienda de acuerdo a las dinámicas del mercado, que le han dejado la producción de la vivienda, uso de suelo y la planificación de nuestras ciudades. Si bien, en materia de vivienda estas políticas lograron un descenso sostenido del déficit habitacional desde los años 90’, hoy esta lógica de producción de ciudad es fuertemente cuestionada dado su escasa calidad, hacinamiento y los costos sociales derivados por dichos factores, un caso paradigmático es Bajo de Mena en la Región Metropolitana, y las llamadas casas COPEVA y guetos verticales de departamentos minusculos. Como resultado de ello, han aumentado los índices de hacinamiento y precariedad en las condiciones sanitarias, con entornos sociales vulnerables, carencia de espacios culturales, deportivos, recreacionales, servicios básicos y públicos de difícil acceso, salud, educación, servicios municipales, bancos y otros.

La desigualdad y la estratificación social, así como el individualismo y el abuso en sus diferentes formas, fueron emergiendo dentro del poco feliz legado del «modelo» que sus autores llamaban «de economía de mercado» y al que hoy se define como neoliberal porque ha agregado un concepto del ser humano despojado de interacciones sociales y valores, pasando a ser un “consumidor egoísta”. Si se analiza el asunto más en profundidad, habrá que admitir que también la delincuencia y el narcotráfico —en aumento en los últimos años— se relacionan con las consecuencias de ese estado de cosas generado por lo anterior y el trasfondo de injusticia social y falta de oportunidades de miles de jóvenes. (fuente María Olivia Monckeberg).

Libros, informes y cifras estaban dando señales de alerta que no fueron escuchadas. La más comentada post 18 de octubre es la del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, que, en su publicación Desiguales, editada en 2017, ratificó que el 33% del ingreso que genera la economía chilena, lo capta el 1% de la población. Y, a su vez, casi el 20% se lo lleva el 0,1% más rico. Otro récord ingrato que se suma a los de alcoholismo, drogadicción, suicidios y enfermedades mentales del país que hasta hace muy poco era considerado por el presidente de la República como «un oasis».(fuente María Olivia Monckeberg).

La municipalización de la educación básica y media que debilitó la educación pública hasta llevarla a niveles paupérrimos, y se implantó el nuevo invento de la enseñanza particular subvencionada que siguió el mismo esquema de vouchercon la marca de Milton Friedman que hasta hoy prevalece también en la educación superior; cuyas consecuencias son desastrosas, demolición de la carrera profesional docente, entrega de la formación de docentes a entes privados sin experiencia ni mística, solo atraídos por el lucro, abandono de los sectores de pobreza a una formación humana universal y de calidad, con niveles de deserción escolar de sobre dos dígitos, variables que pueden explicar el deterioro formativo de miles de niños y jóvenes entregados a las leyes de mercado.

Otro resultado ha sido el crecimiento sostenido de los asentamientos informales, “tomas” que por un lado permiten a familias vulnerables acceder a una vivienda, pero por otro lado las exponen a condiciones de habitabilidad precarias lo que se refleja sobre todo en su ausencia de acceso a servicios básicos y muchos otros servicios para el desarrollo de la población.

Viña del Mar cuenta con la “Toma”, más populosa de Chile “Diputado Juan Bustos”, adicionalmente Valparaíso es un polvorín en esta dimensión, evidenciados en los cruentos incendios registrados solo en la última década, 3.000 viviendas siniestradas en el primer mega incendio, 2.000 mil recientemente, todas con un común denominador la extrema pobreza, carencias de servicios básicos, carencia de red de agua potable, ausencia de grifos, senderos, que impiden el traslado y operación de carros de Bomberos, basurales clandestinos y otros.

Dichos problemas dan cuenta de la existencia de una desigualdad estructural, que debe ser solucionada a través de mecanismos que avancen en garantizar el acceso al suelo y la vivienda, pero también a repensar el rol del Estado y considerar la función social de nuestras ciudades al planificarlas. Sin duda el momento actual va a tener impactos profundos en nuestras prácticas cotidianas, patrones de consumo, la concepción de nuestro hogar y de nuestras ciudades.

Esta pandemia ha dejado en evidencia que los problemas derivados del déficit habitacional, como el hacinamiento y el habitar sin acceso a servicios básicos, que antes parecían exclusivos de quienes lo sufrían, son problemas fundamentalmente colectivos, que involucran a toda la sociedad.

Otro aspecto que evidencia el centralismo, en que se planifican las medidas para combatir la epidemia es que Cincuenta y seis alcaldes de todo el régimen político chileno, desde la UDI hasta el Partido Comunista y el Frente Amplio, enviaron una carta a Piñera y al congreso para solicitar una “cuarentena obligatoria nacional”, como medida urgente para detener los contagios del Covid-19. En esta nota los ediles solicitan discutir en su contenido, sus alcances y sus límites, y los caminos que hoy se abren para combatir la pandemia, considerando en sus propias espaldas todo el proceso abierto desde el 18 de octubre, el escenario es complejo y los alcaldes en quien recae la responsabilidad política comunal del país no participan proponiendo sus ricas experiencias y propuestas ejecutivas, solo son considerados como entes asesores y consultivos, muchas veces decorativos, ya que las decisiones finales son dictadas desde los niveles centrales.

Los Alcaldes y los Gobiernos Regionales, son por excelencia las instituciones que conocen la geografía humana de su territorio, y pueden convocar a la comunidad, Universidades, Centros educativos, de atención primaria, empresas y proveedores de servicios que eficientemente podrían responder al llamado específico que requiere la Región de Valparaíso y las demandas que derivan del quehacer comunitario. Así quienes están en aquel espacio puedan reconvertirlas en oportunidades sobre las necesidades más inmediatas para combatir el virus, tal como si fuera una guerra biológica para pertrechar con la mayor y mejor cantidad de herramientas, que en este caso son respiradores, ventiladores mecánicos, ropa de cama, servicios de catering, alimentación industrial, ropa de protección sanitaria, mascarillas, alcohol gel, etc..

Colaborar en las zonas críticas, cerros, y lugares geográficos, como Placilla, Laguna Verde, Montedónico, la Cárcel Pública de Valparaíso, por ejemplo, en éste momento no se conoce un plan maestro regional en esta emergencia, solo se escucha la voz diaria del Intendente quien relata números de infectados y muertos.

De lo anteriormente expuesto ACC, propone, tomar medidas urgentes, que si bien es cierto no se pueden hacer cargo de candados que requieren cambios constitucionales de envergadura, pero que si en lo operativo podrían contribuir a un proceso de mejora en el combate del Co Vid-19, tales como:

  1. Presentar un plan maestro regional, con metas, acciones y financiamiento.
  2. Descentralizar facultades operativas a Intendentes y Alcaldes, como autorizar fondos regionales del F.N.D.R., para gastar e invertir en insumos básicos.
  3. Facultar al Intendente y al GORE, en hacer uso de hasta un 20% del F.N.D.R., para contratar profesionales del área de salud, competentes y con experiencia en urgencias, infectólogos, salubristas, enfermeros y auxiliares.
  4. Incorporar a las Universidades regionales, formadoras de profesionales y técnicos en salud, a una mesa técnica.
  5. Dotar de cantidad de herramientas e insumos, que en este caso son respiradores, ventiladores mecánicos, ropa de cama, servicios de catering, alimentación industrial, ropa de protección sanitaria, mascarillas, alcohol gel, suficiente para la población regional, y sus 38 comunas, de acuerdo a las proyecciones de desarrollo de la pandemia.

Luis Chandía Ruiz

Fundación Acción de Convergencia Cívica

#Pandemia, #CoVid-19, #ModeloNeoliberal, #Centralismo

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