Nueva Constitución, Sin categoría

Manifiesto para Las Bases de Una Nueva Democracia

“Un fantasma recorre el mundo”

Esa paráfrasis del manifiesto comunista de Marx y Engels, que probablemente pone nerviosos a algunos, no es casualidad. Efectivamente, las crisis e inequidades sociales o pandemias sin duda ponen en cuestión los paradigmas con que han operado las sociedades hasta ahora. Esa “normalidad” aceptada o impuesta que en muchos casos parece ser origen de las misma crisis.

Así, más de un fantasma recorre el mundo en la actualidad. Por una parte, una pandemia recorre el mundo como un espectro siniestro segando vidas y poniendo en situación crítica las economías de los distintos países. Pero también otro fantasma recorre el mundo: las personas están despertando y viviendo conscientemente lo que fue activador de estallidos sociales y lo que ha evidenciado esta pandemia: desigualdad, pobreza, precariedad económica, pero no en todos los sectores sociales ni en iguales proporciones evidenciando una inequidad inaceptable.

El capitalismo neoliberal que nos trató de convertir en “consumidores egoístas”, responsabilizándonos de paso de nuestros logros o miserias, ya no puede ocultar su fea cara frente a la impotencia de las personas. Estas ven, incluso con nuestros datos promedio de país “semi-desarrollado”, que el desmantelamiento de la salud pública, la remoción de los poderes de decisión y debate a nivel de barrios, consultorios  y de organizaciones sociales, que podrían constituir el tejido social de protección ante las situaciones críticas de salud, económicas y sociales actuales, no están o son ignorados.

Y no están o son ignorados porque a los grupos que han detentado y abusado del poder para obtener ganancias económicas y privilegios sociales no les convenía y conviene compartir el poder de toma de decisiones. Lo que les convenía y permeó, planificadamente, fue la creación de una masa poblacional consumidora y sumisa. Y a los cuales, los oligarcas iluminados les proporcionarían las soluciones y los bienes de consumos, a los precios que los hicieran trabajar al extremo para obtenerlos.

Eso era el Desarrollo que nos vendieron. Más autos, más ropa, más casas, más viajes, y una pirámide de explotación cuya base social, no importaba que se hundiera en la pobreza o en la pobreza encubierta del endeudamiento. Trabajar, consumir, acumular, los que puedan y lo que puedan, ese es el Objetivo de Vida y la Meta que nos impuso el neoliberalismo.

 ¿Nos impuso? Si, con una Constitución política que protege la propiedad, pero no considera los medios por la cuales la propiedad se obtiene, sean estos éticos o no éticos. Y los medios de comunicación y electrónicos sociales y sus avisos de “prosperidad y felicidad” han estado plagados de mensajes que ya son parte de nuestra piel: Consumir es existir. Consumir es ser considerado socialmente. Consumir es bueno para el ego, que los medios y el discurso oficial nos convencieron debe estar siempre en la cima, y por sobre los de otros conciudadanos.

El poseer está protegido, el poseer bienes nos da estatus y nos hace importantes socialmente, y si poseemos dinero tenemos influencia sobre lo que se decide. Porque todo está a la venta, incluso las personas y sus conciencias. Y así, se vende lo que se puede, se engaña como se pueda, se cohecha con quien se pueda, se financia la actividad política y social aliándose con quien se pueda.

Mucha libertad para hacer todo eso, porque así se sobrevive y se es alguien y se es alguien poderoso. Y entusiasmándonos con una libertad ficticia de decisiones de gastos nos han mantenido atrapados en las redes de consumo y endeudamiento, pero sumidos en la sensación de que “algo falta”. Y como eso no puede ser ausencia de libertad e interacciones sociales y emotivas, se suple con consumo.

Pero la conciencia del carácter social del ser humano ha vuelto a despertar en una gran parte de los chilenos. La conciencia de que la carrera loca por el consumo y posesión de bienes y la compra y venta de conciencias y valores nos degrada como sociedad, parece ganar terreno. Se gana en conciencia que esa actitud de posesión nos da una falsa sensación de poder que se evidencia, crudamente en su falsedad, ante las adversidades, en cuyas situaciones la existencia de un tejido social y la fortaleza de las relaciones humanas vuelven a ser elementos que nos rescatan del hambre, de la desesperanza y del temor a la enfermedad. No convivíamos, solo vivíamos económicamente dependientes, pero emocionalmente no empáticos. La desaparición de un miembro de la red social económica no importaba, sería reemplazado por otro elemento productivo o consumidor. Las perdidas y sufrimientos individuales podían, y aún pueden, carecer de efectos empáticos en quienes los observan.

 ¡Ya basta!

La empatía, la solidaridad y la colaboración son la base de la civilización y el desarrollo humano. Postulamos que la riqueza económica y tecnológica en el mundo es tal, que podría permitir a toda la humanidad plantearse un Nuevo Desarrollo, que ponga énfasis en el Desarrollo Humano y que este es la base del Desarrollo Social y Económico que lo sigue. Es el Desarrollo Humano en plenitud y en armonía con la Naturaleza que liberará un potencial de creatividad, motivación y trabajo que puede conducirnos a un desarrollo equilibrado y equitativo.

Eso en Chile significa cambiar de rumbo social, política y económicamente. Liberar el potencial de formación intelectual y social de todas y todos. Chile puede plantearse una economía no solo basada en actividades extractivistas de materias primas o agricultura (pero actualmente sin protección de zonas agrícolas o con metodología contaminante), si no también puede desarrollar su economía invirtiendo fuertemente en posicionarse mundialmente en desarrollo de tecnología orientada a mejorar y hacer más limpia las actividades extractivistas y agrícolas. Tecnología que es exportable. Así como lo es también la tecnología de limpieza ambiental y generación de energía limpia. Y los inversionistas llegarán, porque saben que ese es el futuro de la humanidad, o será una humanidad sin futuro.

Y Chile será atractivo para sus habitantes y para el mundo. Pero eso requiere tener una población feliz, socialmente sana y protegida. ¡Eso requiere cambios socio-políticos profundos! Las sociedades cohesionadas son fuertes en innovación, producción y ante las adversidades. No es eso lo que ha construido el modelo neoliberal, que no es solo una propuesta económica sino económica y social, incluso personal. Y Chile está con un candado neoliberal que es la Constitución. Nuestro futuro de prosperidad social y económica compartida requiere el cambio Constitucional. Y posteriormente requiere construir una democracia participativa y con instancias de democracia directa a través de plebiscitos nacionales, regionales, provinciales y comunales. Requiere distribuir el poder del Estado y desconcentrarlo del Ejecutivo y Legislativo.

¡A todos los Conciudadanos despiertos y conscientes! Llamamos a organizarse a nivel de bases a tod@s las personas. Pertenezcan o no a un partido político. Pero exigimos de parte de los partidos políticos, respeto por la autonomía de pensamiento y democracia de decisiones de las organizaciones de base. Lucharemos con mucha fuerza,  y llamamos a hacer lo mismo a tod@s, contra quienes pretendan utilizar las organizaciones de base para hacerlas instrumentos de poder político-partidista. La soberanía reside en el pueblo todo, y en sus organizaciones, que generan una democracia participativa con instancias de democracia directa, y en donde los partidos políticos son parte de esas organizaciones. Es más, el poder revocatorio de cargos públicos, cualquiera que ellos sean, debe ser reclamado en una Nueva Constitución.

Igualmente hacemos un llamado a plasmar en una #NuevaConstitución las condiciones operacionales de una Convivencia Democrática que implican los siguientes pilares operativos, y que aplican a todos los actores sociales como explicitado más abajo: 

  1. El respeto mutuo, entendiendo como tal la valoración que se le tiene al prójimo, a las Instituciones y viceversa.  Y el respeto por el medio medio ambiente. Y los individuos u organizaciones de ellos, tienen valor solo por el hecho de ser seres humanos o agrupaciones de ellos y por ser parte de nichos ecológicos con la naturaleza.  No solo porque le son útiles a un sistema económico operando en un cierto momento histórico.
  2. La equidad, entendiendo como tal la preocupación por el bienestar del otro, al permitir que los distintos seres humanos accedan a los beneficios del progreso de la sociedad y del sistema económico en la medida de su esfuerzo efectivo. 
  3. La ética, que parte por reconocer al otro en el contexto de su bienestar alejándose de acciones que vayan en su perjuicio o menoscabo.  Implica participar en la convivencia democrática con honestidad, con empatía, con aceptación, con inclusión.
  4. La colaboración, como necesidad básica de la relación entre los individuos en una sociedad y que ha sido la base de la civilización y del progreso humano.
  5. La reflexión, que solo se puede dar en un dialogo con otros. Y para esto es necesario encontrarse en el lenguaje. No solo escrito, si no también oral y corporal. Es en este espacio de reflexión que, junto a las anteriores condiciones, se puede generar las confianzas en las que se puede convivir sin miedos.

Es cada vez más evidente que las organizaciones, ya sea del Estado, de ciudadanos o de intereses económicos, junto con los individuos, son actores activos de la Convivencia Democrática y se influencian mutuamente en votos, toma de decisiones, proyectos y ejecución de la operación del estado y privados a través de leyes. Así, los actores de una convivencia democrática no son solo los individuos. Es el Estado y sus estructuras de poder como Poder Ejecutivo, Poder Legislativo, Poder Judicial y el Poder Armado o Fuerzas Armadas; son las empresas y conglomerados económicos; son las organizaciones sociales, partidos políticos, comunales o de otro tipo, son las ONGs; Iglesias y otras organizaciones. Son todas esas organizaciones que requerimos interactúen en sociedad bajo los principios mencionados.

Esos son los principios básicos que creemos nos permitirán proyectarnos en un Chile más próspero para todos y socialmente armónico y estable. ¡Que esas sean las bases de nuestro Desarrollo y liberen el potencial intelectual, participativo, creativo, innovador y emprendedor de tod@s los chilenos, que junto con el Estado e iniciativas privadas en el contexto de una Convivencia Democrática, nos permitan creer y crear el Chile que queremos!

Juan G. Reyes

Bioquímico y Ph.D.

*Mis agradecimientos a Manuel Espinoza por continuos debates y conversaciones, y a los integrantes de ACC por las interesantes y fructíferas tele-reuniones en tiempos de pandemia #CoVid19.

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